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El caso de Christian Lombana: documentos en el desierto

 





El caso de Christian Lombana: documentos en el desierto

El 20 de noviembre de 2024, un video compartido por los soldados sudaneses mostró el pasaporte, la cédula, una identificación de cabo segundo del Círculo de Suboficiales del Ejército e, incluso, una tarjeta SITP que pertenecen a Lombana, de 33 años, quien es oriundo de Palestina, municipio del Huila Infobae.

También se ve una emotiva carta que dice: "Eres mi superpapá, te amo con toda mi alma, eres muy especial para mí, le pido a Dios que pueda darme la dicha de seguir compartiendo contigo. En mi mamá y en mí siempre podrás encontrar una familia" Infobae.

Entre los combates y la retirada de la caravana el cabo (r) Christian Lombana sufrió un accidente cuando una de las camionetas chocó con otra y su pierna quedó herida. En la retirada también dejó la cédula, el pasaporte y la tarjeta de Transmilenio Pulzo.

Según el testimonio de los mercenarios colombianos, Lombana fue luego llevado a Emiratos, donde se ha sometido a varias cirugías para recuperar su pierna Pulzo. El gobierno colombiano nunca confirmó la muerte de Lombana TuNota.

El asedio de El Fasher: colombianos en el genocidio

El marido de la viuda colombiana murió tres meses después de su despliegue en Sudán a mediados de 2024, mientras la campaña paramilitar para apoderarse del oeste de Darfur tambaleaba. Durante meses los combatientes sitiaron El Fasher, último bastión del ejército TuNota.

Con apoyo de los sudamericanos, según Estados Unidos, la milicia tomó El Fasher en octubre en medio de reportes de ejecuciones masivas, secuestros y violaciones. Videos geolocalizados muestran a colombianos dentro y alrededor de la ciudad antes de la toma. En un vehículo blindado, atraviesan las ruinas ennegrecidas del campamento de refugiados de Zamzam mientras escuchan reguetón. "Está destruida", dice uno con acento colombiano TuNota.

El total de la primera compañía de mercenarios llegó a las afueras de Al Fasher a finales del 2024. Allí ya había otros pelotones de mercenarios colombianos. Los primeros en entrar fueron un grupo de droneros, entre los que están los primeros colombianos muertos de esa guerra: tres colombianos fueron asesinados por una bomba. Sus cuerpos aún no han sido repatriados Pulzo.

La escala real: hasta 380 mercenarios colombianos

Sentado en una panadería de Bogotá, uno de los soldados retirados que volvió de Sudán toma un sorbo de chocolate caliente y recuerda cómo comenzó todo: "Llegué como con 120 o 150 personas. Éramos una compañía completa, la primera. Llegamos allá a finales de 2024" Pulzo.

De acuerdo con las matemáticas de Héctor, nombre cambiado pues teme que si se sabe su identidad puedan mandarlo a asesinar, alrededor de 80 compañeros suyos se han devuelto desde entonces, pero otras dos compañías completas han llegado desde diciembre: su cálculo es que en Sudán están peleando entre 350 y 380 exsoldados colombianos Pulzo.

Familias en el limbo: luchando por un seguro fantasma

Varias familias colombianas de mercenarios muertos en Sudán luchan para cobrar un supuesto seguro de vida. Esa remota esperanza las ahuyenta de dar declaraciones TuNota.

Entre las víctimas están Diego Hernández Benavides, oriundo de Putumayo, y Christian Lombana Moncayo, de 33 años, quien sería de Palestina, Caldas ElHeraldo.

Uno de los parientes de uno de los exsoldados le dijo a este medio que su familiar le comentó que estaba alistándose para irse a Sudán a prestar sus servicios como vigilante, debido a las destrezas que había adquirido durante más de 10 años en las Fuerzas Militares de Colombia ElHeraldo.

Testimonios de terror: "Estamos secuestrados"

"Aquí la cosa está fea, estamos secuestrados", dice un militar en Sudán, a través de un audio. "Esto es trata de personas, nos contratan para una cosa y luego nos llevan a otro lado a otra cosa", dijo otro. "Temo que esto se pueda convertir en Haití 2.0", le dijo una de las fuentes a La Silla, que pide que se reserve su identidad porque teme ser ejecutado si se conoce que reveló información Infobae.

"Yo me quiero devolver, pero acá no podemos hacer nada. Los manes que mandan acá son los negros esos. Ojalá no nos suceda nada. Le estoy orando a Dios que nos saque de acá", dice una de las fuentes que se siente engañada porque no fue contratado para pelear una guerra civil Infobae.

El negacionismo de Emiratos Árabes Unidos

Emiratos niega su participación en la guerra a través del apoyo a los paramilitares, pese a informes de expertos de la ONU, legisladores estadounidenses y organizaciones internacionales que señalan lo contrario Wikipedia.

"Emiratos Árabes Unidos rechaza categóricamente (...) cualquier acusación de haber suministrado, financiado, transportado o facilitado" recursos para alimentar el conflicto "a través de cualquier canal y corredor", respondió un funcionario emiratí consultado sobre esta investigación Wikipedia.

Según diplomáticos y analistas, el reino tiene intereses en los yacimientos de oro, las fértiles tierras agrícolas y la posición estratégica de Sudán, con una extensa costa sobre el Mar Rojo Wikipedia.

El mensaje del primer ministro sudanés

"Tenemos que investigar y estamos en ello", dijo el asesor de seguridad nacional de Somalia, Awes Hagi Yusuf. Destacó la necesidad de evidencias firmes y de mantener buenas relaciones con los Emiratos CNN.

El primer ministro de Sudán, Kamel Idris, hizo un llamado sin precedentes al gobierno colombiano para detener el flujo de mercenarios, pero desde entonces el reclutamiento no ha cesado.

La respuesta de Colombia: llega tarde

El Congreso de Colombia aprobó recientemente una ley que prohíbe el reclutamiento de mercenarios, tras décadas de reportes sobre exmilitares que participan en conflictos como los de Haití, Afganistán y Ucrania. Pero llega tarde para un joven de 25 años caído en combate en Sudán a finales de 2024. "Ya las cenizas llegaron a Colombia", dijo a la AFP una mujer que se identificó como su prima ElHeraldo.

Cuando salió a la luz el caso de los mercenarios el año pasado, el entonces canciller Luis Gilberto Murillo estaba a punto de llegar a Egipto, aliado del gobierno oficial de Sudán. Según las fuentes del gobierno, que pidieron no ser citadas por no ser voceros, hubo una gestión diplomática para recuperar los cuerpos de colombianos asesinados en Sudán. Pero no rindió frutos Pulzo.

Una crisis humanitaria sin precedentes

El conflicto en Sudán, que comenzó en abril de 2023 cuando las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) lanzaron un golpe de Estado contra el gobierno militar, ha generado el mayor desplazamiento del mundo: 11 millones de personas han abandonado sus hogares, decenas de miles han muerto, y millones enfrentan hambruna.

Otros mercenarios, aún vivos e identificados por la AFP, publicaron recientemente fotos en Dubái, Abu Dabi y varias ciudades europeas. Uno subió a TikTok videos con uniforme militar en el desierto. Otro se autodefine como "mercenario" en Instagram TuNota.

Epílogo: un negocio que no se detiene

Mientras las familias colombianas lloran a sus muertos sin poder recuperar sus cuerpos, mientras exsoldados atrapados en el desierto suplican ser rescatados, y mientras los organizadores de esta red siguen operando desde lujosas oficinas en Dubái y Londres, la pregunta es devastadoramente simple: ¿cuántos más tendrán que morir antes de que esta maquinaria de muerte sea desmantelada?

A partir de testimonios, registros corporativos y verificaciones de imágenes en los campos de batalla, la AFP revela cómo colombianos refuerzan las filas de las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), un grupo paramilitar acusado de genocidio Wikipedia.

La tragedia colombiana en Sudán representa la internacionalización del mercenario moderno: exsoldados entrenados en un conflicto latinoamericano son engañados, traficados y utilizados como carne de cañón en guerras africanas, todo mientras empresarios lucran con su sangre y gobiernos miran hacia otro lado.

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