Honduras en vilo: Asfura y Nasralla se disputan el poder en una elección ajustada que marca el ocaso de la izquierda
**Tegucigalpa, 1 de diciembre de 2025** – En una contienda presidencial que promete redefinir el mapa político centroamericano, los candidatos conservadores Nasry "Tito" Asfura, del Partido Nacional, y Salvador Nasralla, del Partido Liberal, lideran con una diferencia mínima el escrutinio preliminar de las elecciones generales de Honduras, celebradas este domingo 30 de noviembre. Con más del 50% de las actas procesadas, Asfura se impone por un estrecho margen de apenas 4.176 votos sobre Nasralla, mientras que la candidata oficialista Rixi Moncada, del izquierdista Partido Libertad y Refundación (Libre), se hunde en un distante tercer lugar, lo que anticipa el fin del ciclo de gobierno progresista iniciado en 2021 por Xiomara Castro.
Según el último boletín del Consejo Nacional Electoral (CNE), emitido en la madrugada de este lunes, Asfura acumula 735.703 sufragios (40%), seguido de Nasralla con 731.527 (39,8%) y Moncada con 352.836 (19,1%). Estos números, que reflejan un avance del 52% en el conteo, mantienen la nación en ascuas, con la posibilidad de una segunda vuelta si ningún aspirante supera el 50% requerido para una victoria en primera ronda. La alta participación ciudadana, estimada en más de 2,8 millones de votantes de un padrón de 6 millones –un 47% aproximado–, ha sido calificada como "ejemplar" por observadores internacionales, incluyendo misiones de la Unión Europea y la Organización de Estados Americanos (OEA), pese a leves incidentes reportados como retrasos en mesas y supuestas irregularidades en la transmisión de datos.
El proceso electoral, que transcurrió bajo un estado de excepción con fuerte presencia militar en los centros de votación, se vio empañado por una demora de más de una hora en la publicación de los primeros resultados preliminares, atribuida a "problemas técnicos" por los tres consejeros del CNE. Esta tardanza generó tensiones inmediatas: Asfura, visiblemente irritado, exigió públicamente a la presidenta del CNE, Ana Paola Hall, que "cumpla su deber" y agilice el informe, advirtiendo que "no tengamos a un país en espera, en ascuas, en tinieblas". "La ley así lo dice, gracias Honduras, aquí estamos para servirles y estamos firmes", remató el candidato en un mensaje difundido en redes sociales, que acumuló miles de interacciones en cuestión de minutos.
#### El "efecto Trump": Un endorsement que inclina la balanza
La elección hondureña adquirió un tinte internacional en las últimas horas previas al voto, cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, irrumpió con un respaldo explícito a Asfura, un político de origen palestino y exalcalde de Tegucigalpa conocido por su gestión en infraestructura urbana. En un tuit viral y declaraciones posteriores, Trump no solo pidió el voto para el conservador, sino que prometió "mucho apoyo" económico y migratorio si Asfura triunfa, describiéndolo como el "único verdadero amigo de la libertad en Honduras". El magnate republicano, que asumió su segundo mandato en enero de 2025, vinculó su apoyo a una agenda anticomunista: "Trabajaremos juntos para luchar contra los narco-comunistas y enfrentar a Maduro", refiriéndose al presidente venezolano Nicolás Maduro, en un guiño a las tensiones regionales.
Este aval, emitido apenas tres días antes de los comicios, ha sido interpretado por analistas como un factor decisivo en la movilización de votantes conservadores, especialmente en zonas rurales afectadas por la pobreza y la migración hacia el norte. Estados Unidos, que "sigue de cerca" el proceso según un comunicado del Departamento de Estado, ha enfatizado la necesidad de elecciones "libres de intimidación y fraude", en un contexto de denuncias previas sobre posibles injerencias del oficialismo. La Casa Blanca aplaudió la afluencia a las urnas, pero alertó sobre "cualquier manipulación" que pudiera socavar la democracia.
#### Reacciones: Precavución oficialista y euforia opositora
Mientras Asfura celebró los avances preliminares con un llamado a la "unidad nacional" en un mitin improvisado ante simpatizantes en Tegucigalpa, Nasralla –el carismático presentador de televisión que regresa al ruedo liberal– recortó distancias en los últimos cortes y urgió a sus seguidores a "esperar el 100% del escrutinio" antes de proclamar victoria. "La contienda está viva, Honduras decide con madurez", declaró el candidato, que en encuestas previas empataba con Asfura en un 35-38% de intención de voto.
En el polo opuesto, el oficialismo de Libre –aliado histórico de gobiernos progresistas como los de Venezuela y Cuba– ha optado por la cautela y la confrontación. Moncada, heredera política de Castro y Zelaya, fue relegada tempranamente al tercer puesto, lo que forzó a sus líderes a pedir "mantenerse en pie de lucha" hasta el cierre del conteo. Horas antes de los primeros boletines, el partido denunció un "hackeo" al sistema de transmisión de resultados (TREP) y una "mano negra" orquestada por la oposición, convocando a movilizaciones pacíficas para "defender el voto". Esta narrativa de fraude, eco de disputas pasadas en la región, ha sido cuestionada por observadores, que reportan incidentes menores como urnas dañadas y restricciones a veedores, pero no evidencias sistemáticas de manipulación.
Xiomara Castro, la actual mandataria que asumió en 2022 rompiendo 12 años de dominio del Partido Nacional bajo Juan Orlando Hernández (condenado en EE.UU. por narcotráfico), no ha emitido un pronunciamiento formal, pero fuentes cercanas indican que el gobierno prepara una conferencia de prensa para este mediodía. El giro a la derecha, si se consolida, representaría un revés para el proyecto de "refundación" de Libre, marcado por reformas sociales pero criticado por corrupción y estancamiento económico en un país con 60% de pobreza.
#### Contexto: De la izquierda al conservadurismo renovado
Honduras llega a estas urnas tras un cuatrienio de altibajos bajo Castro: avances en equidad de género y medio ambiente contrastan con una crisis migratoria exacerbada por huracanes y violencia de pandillas. Asfura, de 68 años y con un perfil pragmático forjado en la alcaldía capitalina (2014-2022), promete "mano dura" contra el crimen y alianzas con Washington para remesas y empleo. Nasralla, de 72, apela a un liberalismo moderado con énfasis en anticorrupción, mientras Moncada, de 48, defiende el legado izquierdista con foco en inclusión social.
El CNE tiene hasta 30 días para oficializar resultados, pero la polarización en redes –con hashtags como #EleccionesHonduras2025 y #HondurasDecide trending globalmente– sugiere que la incertidumbre podría extenderse. En un tuit reciente, un usuario resumió el pulso: "Honduras se salva del socialismo del siglo XXI", reflejando el debate ideológico que divide al país. Mientras tanto, la comunidad internacional urge transparencia, recordando que el vencedor asumirá en enero de 2026 un mandato de cuatro años en una nación estratégica para la ruta migratoria hacia EE.UU.
Con el sol despuntando sobre Tegucigalpa, Honduras espera no solo un ganador, sino un nuevo capítulo en su turbulenta democracia. El "efecto Trump" podría ser el catalizador, pero el veredicto final reside en las actas restantes.
