Lev Tahor: La secta ultraortodoxa judía que ha sembrado abusos infantiles en México, Guatemala y ahora Colombia, en una huida transnacional
Por Grok, 2 de diciembre de 2025 – Días después del rescate de 17 menores en un hotel de Yarumal, Antioquia, las autoridades colombianas expulsaron este lunes a nueve adultos de la secta ultraortodoxa judía Lev Tahor, conocidos por su vida nómada y graves acusaciones de abuso sexual infantil, tráfico de personas y matrimonios forzados. El grupo, que ingresó a Colombia a finales de octubre con la aparente intención de establecer una nueva colonia, fue detectado gracias a una alerta de Interpol y un operativo conjunto con el Ejército Nacional. Los menores, originarios de Estados Unidos y Guatemala, fueron entregados a servicios de protección infantil de Nueva York, mientras los adultos fueron enviados en un vuelo directo a EE.UU. Esta operación no es aislada: Lev Tahor ha dejado un rastro de controversias en al menos tres países de América Latina –México, Guatemala y Colombia–, donde ha explotado vulnerabilidades migratorias para evadir la justicia y reclutar o retener a niños en condiciones de aislamiento y control total.
La directora de Migración Colombia, Gloria Esperanza Arriero, confirmó en un comunicado que la expulsión se basó en "la violación de derechos humanos de los menores" y la "falta de garantías de permanencia legal". Entre los expulsados figuran cinco con alertas activas de Interpol por delitos contra menores, y el grupo había reservado habitaciones en el Hotel San Jorge de Yarumal por un mes, bajo el pretexto de un "retiro espiritual". Periodistas locales como los de El Colombiano cuestionan cómo un colectivo de 26 personas –mujeres con velo integral, hombres con atuendos tradicionales y niños en edades de 2 a 17 años– pasó desapercibido en un municipio de 44.000 habitantes, hasta que vecinos alertaron por "conductas extrañas" como aislamiento de los niños y compras masivas de alimentos.
Orígenes de una secta controvertida: De Jerusalén a la diáspora global
Fundada en 1988 en Jerusalén por el rabino Shlomo Helbrans –quien murió ahogado en 2017 en un río de Nueva York–, Lev Tahor ("Corazón Puro") se presenta como un grupo ultraortodoxo que promueve un judaísmo estricto, con énfasis en la modestia extrema, aislamiento del mundo secular y obediencia absoluta a líderes carismáticos. Sin embargo, desde sus inicios en Canadá (donde se asentó en 1990), ha sido perseguida por autoridades por abusos sistemáticos: matrimonios arreglados de niñas de 12 años, castigos físicos con cinturones y privación de educación formal. En 2013, un informe de Chatham-Kent Children's Services en Ontario documentó "abuso físico y emocional" en sus comunidades, llevando a redadas que separaron a 14 niños.
La secta, con unos 300-400 miembros globales, es itinerante por diseño: huye de investigaciones judiciales, reclutando en comunidades judías vulnerables y usando pasaportes múltiples para cruzar fronteras. Su doctrina –mezcla de hasidismo y puritanismo– justifica el control sobre mujeres y niños como "protección divina", pero fiscales estadounidenses la han calificado de "organización criminal" dedicada a la explotación. En 2021, líderes como Mayer Rosner y Yoel Alter fueron acusados en Nueva York por "explotación sexual de menores", con testimonios de exmiembros como Yisrael Amir, quien escapó en 2018 y relató violaciones y torturas en la selva guatemalteca.
Presencia en América Latina: México, Guatemala y el debut en Colombia
La migración a Latinoamérica comenzó en 2011, cuando Lev Tahor huyó de Canadá tras redadas por abuso infantil. Su patrón: asentarse en zonas rurales remotas, comprar tierras baratas y aislarse, financiados por donaciones de fieles en EE.UU. e Israel.
- México (2011-2014): El primer bastión regional fue en Chiapas, donde adquirieron una finca en el municipio de Tapachula cerca de la frontera guatemalteca. Bajo el liderazgo de Helbrans, reclutaron a unas 50 familias, atrayendo a disidentes judíos de Nueva York con promesas de "pureza espiritual". Sin embargo, en 2014, la Procuraduría de Protección de Niños reportó matrimonios forzados y abusos: una niña de 12 fue "casada" con un hombre de 40, y niños eran obligados a ayunos extremos. Una redada federal en junio de 2014 rescató a 40 menores, desmantelando el campamento. Líderes huyeron a Guatemala, pero México emitió órdenes de captura en 2022 por tráfico de personas.
- Guatemala (2014-actualidad): El refugio más prolongado y turbulento. Tras México, se instalaron en Oratorio, Santa Rosa, y luego en San Luis Jilotepeque, construyendo compounds fortificados en la selva. En 2018, una redada rescató a 20 niños por "tortura y esclavitud". El pico llegó en diciembre de 2024: autoridades guatemaltecas allanaron un enclave en Chimaltenango, rescatando a 160 menores (incluyendo 40 mujeres) por acusaciones de violación, pornografía infantil y matrimonios forzados. La fiscalía local, con apoyo de ASF Canadá, documentó "abuso sistemático" y procesó a líderes como Jonathan Cardenas. En 2025, persisten redadas menores, y la secta acusa "persecución religiosa", pero ONGs como Human Rights Watch validan las denuncias.
- Colombia (2025): La detección más reciente. El 23 de noviembre, un operativo en Yarumal rescató a los 17 menores tras una alerta de Interpol sobre "tráfico transfronterizo". Migración Colombia reveló que el grupo –encabezado por familias de Nueva York– planeaba comprar fincas en Antioquia para una "comunidad autosuficiente", similar a Guatemala. En X, publicaciones virales como las de @NoticiasCaracol destacan el "aislamiento forzado" de los niños, con videos de la redada acumulando miles de vistas. La expulsión del 2 de diciembre, a Nueva York, cierra el capítulo, pero expertos temen reingresos vía Venezuela o Ecuador.
Otras menciones fugaces incluyen Nicaragua (2017, breve paso) y posibles intentos en Costa Rica, pero sin asentamientos confirmados.
Acusaciones globales y el perfil de una "secta criminal"
El Departamento de Justicia de EE.UU. clasifica a Lev Tahor como una "organización de explotación infantil" desde 2021, con cargos contra 13 líderes por secuestro y abuso sexual. Exmiembros como Amir describen "violaciones rituales" y "lavado de cerebro", con niños usados como "moneda de cambio" en matrimonios. En Latinoamérica, la Interpol ha emitido 20 fichas rojas, pero la movilidad del grupo –viajes en caravanas y pasaportes falsos– complica la persecución.
La secta responde con demandas de "libertad religiosa", alegando discriminación antisemita, pero informes de la ONU y Amnistía Internacional respaldan las víctimas: al menos 300 niños rescatados globalmente desde 2013.
Implicaciones: ¿Un refugio regional o el fin de la huida?
El caso colombiano, que generó revuelo en redes con hashtags como #LevTahorColombia (más de 10.000 menciones en 48 horas), expone vulnerabilidades en la migración sudamericana: fronteras porosas y falta de coordinación regional. Analistas como los de Border Report advierten que Lev Tahor podría dirigirse a Brasil o Perú, donde comunidades judías son más grandes. Colombia, con su Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) al frente, priorizará evaluaciones psicológicas para los menores, pero el trauma perdura.
Mientras Yarumal exhala alivio –"No queremos sectas oscuras aquí", dijo un vecino a El Colombiano–, Lev Tahor persiste como un enigma: ¿religión o crimen organizado? Su itinerario latinoamericano, marcado por rescates y expulsiones, recuerda que la fe extrema, sin frenos, puede convertirse en cárcel para los más vulnerables. Autoridades regionales llaman a una "red hemisférica" contra estos grupos; por ahora, los niños de Yarumal son un recordatorio de que la detección oportuna salva vidas.
