Medellín reactivó el servicio de alquiler de patinetas eléctricas bajo un esquema totalmente regulado que la Alcaldía califica como “la primera vez que en Medellín se da un proyecto de micromovilidad compartida 100% regulado”. El sistema, operado por la multinacional Whoosh, busca cubrir desplazamientos de “última milla” y se apoya en una serie de acuerdos entre el Distrito y la compañía para ordenar el uso del espacio público y complementar el transporte masivo.
Acuerdos institucionales y alcance del proyecto
Según lo informado por la administración distrital, el modelo se construyó de manera articulada entre la Secretaría de Movilidad, la Subsecretaría de Espacio Público y la Agencia APP de Medellín, cada una aportando criterios técnicos y jurídicos para garantizar que la operación se ajuste a la normatividad nacional y distrital. El convenio autoriza a Whoosh a desplegar, en una primera fase, 409 patinetas eléctricas distribuidas en 146 puntos habilitados en comunas como El Poblado, Laureles, Estadio, Belén, Centro, Robledo, Aranjuez y Castilla, con un permiso inicial de un año prorrogable según desempeño y cumplimiento.
La empresa, de origen europeo y con operaciones previas en más de 60 ciudades del mundo, eligió Medellín como puerta de entrada a Colombia tras experiencias en Chile y Brasil, destacando la apertura de la ciudad a soluciones de movilidad sostenible y su cultura ciudadana como factores clave para el éxito del modelo.
Estacionamiento regulado y uso del espacio público
Uno de los ejes centrales del proyecto es el control del estacionamiento, punto crítico en experiencias anteriores de patinetas en la ciudad. De acuerdo con los lineamientos fijados, los equipos solo podrán dejarse en puntos habilitados y señalizados: plazas, parques, plazoletas, andenes amplios y algunas estaciones de cicloparqueo, evitando que queden abandonados en cualquier acera o interfiriendo con el paso peatonal.
La aplicación de Whoosh obliga al usuario a finalizar el viaje únicamente dentro de las “zonas P” autorizadas y georreferenciadas; si intenta cerrar el trayecto fuera de esos puntos, el sistema no permite terminar el alquiler, mecanismo que busca prevenir el desorden urbano observado en anterior oferta de micromovilidad.
Tarifas, operación y seguridad
El modelo tarifario combina un cobro de desbloqueo y un valor por minuto: se anunció un “banderazo” de alrededor de 2.000 pesos y una tarifa que inicia en 450 pesos por minuto, con variaciones dinámicas mediante algoritmos que ajustan precios según demanda y ubicación para incentivar la redistribución de los vehículos. Las patinetas cuentan con motor de 250 vatios, velocidad máxima de 25 km/h, autonomía cercana a 30 kilómetros, luces LED y placas visibles para facilitar la identificación por parte de autoridades y ciudadanos.
Whoosh abrió un centro de operaciones en Medellín y contrató personal local para logística, mantenimiento y recambio de baterías, además de cuadrillas que reubican patinetas mal estacionadas y atienden incidentes en vía. La Alcaldía ha recalcado que el sistema no busca competir con taxis, plataformas, Metro o Encicla, sino complementar la red de transporte existente en tramos cortos, especialmente entre estaciones de transporte masivo y destinos finales.
Retos y expectativas de la micromovilidad
La administración distrital sostiene que, al tratarse del primer proyecto de micromovilidad compartida con reglas claras, el modelo servirá como piloto para futuras expansiones y para ajustes normativos que puedan requerirse. Expertos en movilidad han señalado que el éxito dependerá de la fiscalización efectiva del estacionamiento, el respeto de límites de velocidad, el uso de casco y la articulación con la infraestructura ciclística existente, para evitar conflictos con peatones y ciclistas.
De consolidarse, el esquema regulado de patinetas eléctricas podría posicionar a Medellín como laboratorio nacional de micromovilidad sostenible, en contraste con el ciclo anterior en el que varias empresas abandonaron la ciudad por falta de reglas claras y problemas de espacio público.
